viernes, 24 de enero de 2014

Exposiciones 16 enero

En la clase de la semana pasada se abordaron en los trabajos los temas de los movimientos migratorios y los problemas actuales de la agricultura.

En la primera exposición, nuestros compañeros explicaron que el hecho de endurecer los términos de entrada del inmigrante al país receptor hace que la salida de este sea en términos igualmente duros. En otros casos la aceptación al inmigrante va de la mano con los ciclos económicos; cuando son expansivos se los admite en el país de destino y cuando va mal se les echa (términos que recuerdan más bien a las cosas y no a las personas). 
Los proyectos de cooperación al desarrollo, tal y como recordó el grupo, se acaban abandonando, resultan un fracaso que no puede mitigar la situación en los países de origen de los inmigrantes. Y lo que es peor; en muchas ocasiones nos encontramos con ONGs que no llegan hasta el fondo de las responsabilidades y critican parcialmente la actuación de los gobiernos porque no se atreven criticar esta degradación del extranjero por ''obediencia'' a la autoridad estatal. Por obediencia entendemos la perversidad o herramienta de doble filo que son las cuantías económicas que reciben algunas ONGs, las más importantes.
Finalmente, nos dejaron con una frase nuestros compañeros en la que señalan que la cooperación debería ser una forma directa de ayudar en procesos para que la gente se desarrolle en todos los niveles, y no podría estar más de acuerdo. Los largos canales de acción a menudo tienen escasos efectos y proviniendo de los mismos actores del primer mundo que están generando esa situación de subordinación nadie espera que den resultado. Para qué? para tratarlos como iguales? Es obvio que no les interesa; en el mismo trato que se da a menudo a esas personas se ve el reflejo de las intenciones del futuro para con el país de origen: escasas.

En la segunda exposición nuestros compañeros nos hablaron acerca de los problemas de la agricultura en la actualidad: aportaron hechos como el que las mayores cuantías de subvenciones en las importaciones y exportaciones se van a multinacionales como Monsanto, mientras que los pequeños productores se llevan pequeñas subvenciones. Estas asimismo son cuantías para invertir en el desarrollo rural y a la industrialización campo y multinacionales.  El 60% del grano está bajo Monsanto en Latinoamérica; obviamente este cuasimonopolio le da libertad absoluta de seguir adelante con productos agrotóxicos que ya han causado un efecto sobre el planeta que no parece reversible. Competir contra Monsanto y demás multinacionales de la agricultura parece una batalla perdida; lo único que nos queda es hacer a pequeña escala contrapeso a estos agentes contaminantes, como ya se está haciendo. Mediante la educación, basada en el respeto al medio ambiente entre otros, se puede conseguir una ciudadanía más orientada hacia el consumo sostenible, que colabore entre sí para ofrecer precios justos a aquellos que estén dispuestos a sumarse a esta conducta. Se trata de hacer uso de nuestra libertad de acción, limitada a gran escala pero que no se puede suprimir dentro de un marco de derechos como el que gozamos hasta la fecha.

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