Costa Rica espera vender 16 millones de toneladas en créditos de carbono en ocho años. (Fuente: europapress.es)
Costa Rica hará uso del foro creado para el intercambio de certificados negociables, que busca asignarle un coste a la contaminación para reducir los gases de efecto invernadero en la atmósfera.
El objetivo es ser un estado neutral en cuanto a emisiones de carbono en 2021.
El nuevo mercado, creado por el Protocolo de Kyoto, permite que las naciones llamadas desarrolladas compren créditos de carbono a cambio de inversiones en proyectos de reducción de emisiones en países mas pobres.
El plan costaricense consiste en vender sus toneladas de emisión a créditos (a 5$ la tonelada) que procederán de proyectos para reducir a su vez el carbono e implantar tecnologías limpias, es el caso de empresas como Bridgestone Corp y Toyota Motor Corp. Sin duda se trata de un reto novedoso, que nos pone en la situación de que el aire es un negocio y los gases nocivos emitidos a la atmósfera tienen un determinado valor. además, el hecho de que estos créditos de contaminación se puedan comprar y vender propicia la especulación y por tanto que la finalidad sea obtener el máximo beneficio económico a toda costa y no cuidar el medio ambiente.
Claro que también ofrece oportunidades de instaurar proyectos con energías renovables (clave de aquí a pocos años), gestión de residuos, eficiencia energética, etc. también permite a un amplio espectro de empresas sumarse al proyecto (ya sean de construcción, equipamiento, gestión, etc) pero esto agrava el riesgo de caer en la especulación en el mercado medioambiental, vulnerable a este tipo de intromisiones, donde importa la obtención de primas o bonificaciones por la producción con energías limpias.
El hecho de que este mecanismo de desarrollo limpio permita que los países industrializados que contaminen lo compensen con tecnología limpia es algo que no ha sido bien acogido, ya que es una forma de darle derechos de contaminación a algunos de los peores responsables de ella, lo cual no soluciona el problema.
Como bien explica Larry Lohmann, este mecanismo permite por ejemplo que una empresa invierta en una plantación de árboles, que supuestamente absorbe la contaminación, y con eso continuar con los negocios contaminantes de siempre, es decir, la empresa no tiene obligación de cambiar su modelo de producción, ni tiene obligación de dejar de ser dependiente de los combustibles fósiles.
Por supuesto que es un avance tasar el dióxido de carbono como medida coercitiva, pero no es suficiente, perpetúa la contaminación al medio ambiente debido a las imprecisiones en la ley.
Lo peor de esto es que se continúan dando las prácticas que muestran las diferencias de ''valor'' en término económico de determinadas zonas; es el caso de las presas que se construyen en territorios de los indígenas, ocupando sus tierras para inundarlas, escudándose en el hecho de que la energía hidráulica no genera CO2. La contaminación no está bien definida u ''operacionalizada'' y sin duda ayudaría a mejorar el medio ambiente saber qué prácticas queremos eliminar y cuáles no porque mientras el deterioro del medio ambiente continúa y tratar otros asentamientos humanos como de segunda categoría no ayuda...