Mucho se ha hablado, tanto dentro de este blog como
fuera…desde aquí me gustaría compartir mi opinión…
Nuevamente estamos ante la técnica de Europa como chivo
expiatorio de todos nuestros males y esto es inaceptable porque el propio
gobierno debe asumir responsabilidades.
La sentencia que anula la susodicha ley, que cambió las
reglas del juego a los ya juzgados, dicho de forma simple, es duramente justa.
Dramáticamente justa. Pero lo que la opinión pública debe tener en mente para
razonar coherentemente es: la irretroactividad de las leyes es un principio
básico del Derecho y por lo tanto, nuestros legisladores no estaban haciendo lo
correcto. Lo más grave sería que lo desconocieran, y si lo sabían entonces
estaban tratando de atraerse el apoyo (electoral?) de las víctimas del
terrorismo en el momento preciso porque asumían que tarde o temprano esta ley
iba a derogarse al ser recurrida al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No
puede legislarse de forma tan cortoplacista y beneficiosa en el sentido de
publicidad del partido del gobierno. Si este es un tema de prioridad nacional,
como así afirman los partidos políticos (aunque muy pocos actúen en
consecuencia), debería haber un consenso para legislar cadena perpetua o la
cadena perpetua revisable para actos muy graves y que generen gran repulsa en
la sociedad como violadores y terroristas.
Pero por culpa de la mala actuación en el pasado ahora
tenemos que aceptar una resolución que no hace si no recordarnos lo caro que ha
salido este invento jurídico. Y no solamente caro por las indemnizaciones que
van a cobrar determinados asesinos sino por la desconfianza en el sistema
político que eso va a generar. Sentir que el gobierno no ofrece soluciones a la
ciudadanía es una de las peores noticias que puede escuchar un gobierno
cualquiera...y así es como cada vez más gente se siente. Como consecuencia, nos
encontramos con el peligroso hecho de que haya personas que están dispuestas a
actuar de forma vengativa, legislando retroactivamente, pidiendo que no se
acate la resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos a la que
indiscutiblemente estamos sometidos y que aceptamos en su día…no sé que es más
perjudicial. Supongo que entre sí se retroalimentan la incompetencia en el
pasado y el revanchismo del presente.
No estoy de acuerdo con esta frase tan repetida en los
debates acerca de la sentencia: ‘’Si hubiera pasado en tu familia no dirías
esto’’, no puede ser más reduccionista. Me duele esta sentencia si no del mismo
modo que a los familiares muchísimo, pero desde la supuesta imparcialidad que
tengo por no ser víctima del terrorismo apelo a que no caigamos en la lógica de
la venganza y el odio, que solo conlleva más odio.
El hombre es justo si usa su razón, no si se deja llevar por
sus pasiones…me remito a todo lo anterior.
Parece que la justicia se ha vuelto
en nuestra contra pero quizás es que no estábamos reflexionando de forma
adecuada, quizás la justicia que tenemos no es la que queremos o la que
necesitamos…ahí el debate. Considero que es mejor ser cautos en el día a día, y
así no llevarnos las manos a la cabeza con tanta frecuencia. Es importantísimo
cuestionarse por qué no ha sido ilegalizado un partido que no condena la
violencia terrorista en este país, considerar cuáles son nuestras prioridades
(si seguir votando a los causantes de que ese partido siga siendo legal o no),
debatir si queremos una cadena perpetua revisable o no. La justicia no se ha
vuelto en nuestra contra, más bien muchos de nosotros contra ella, es el
momento de reabrir el debate para dotarnos de una ley que se adapte a las
peticiones de la amplia mayoría de la sociedad, pensando tanto en el lugar de
la víctima como del condenado.
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